Domótica en obra nueva: coste real, ahorro y amortización en 5-10 años

La domótica en obra nueva no suma: sustituye partidas del presupuesto eléctrico, ahorra energía cada mes, se amortiza en 5-10 años y revaloriza la vivienda. Los números.

 

Seguimos construyendo casas con la tecnología de hace 50 años (y sale más caro de lo que parece)

Escrito por el equipo de SimanTEK, partner Loxone e instaladores de proyectos domóticos en Sevilla. Dirigido especialmente a arquitectos, promotores y autopromotores.

Hay una conversación que tenemos a menudo con arquitectos y promotores, y casi siempre empieza igual: «la domótica nos gusta, pero se sale del presupuesto». Es una objeción razonable… construida sobre un cálculo equivocado. Porque se compara el precio de la domótica sumándolo entero al de una instalación eléctrica convencional — cuando en realidad, al proyectar la vivienda con domótica desde el plano, una parte importante de la instalación convencional directamente desaparece del presupuesto.

Menos metros de cable. Menos mecanismos. Cero termostatos de clima. Menos horas de electricista. Este artículo va de poner números a eso que se elimina, porque el coste que importa no es el precio de la domótica: es el coste neto después de restar todo lo que ya no hay que comprar ni instalar.

 

La instalación eléctrica convencional: una tecnología de otro siglo

Pensemos un momento en cómo se cablea una vivienda «de toda la vida»: cada punto de luz con su interruptor, y donde hace falta encender desde dos o tres sitios, conmutadas y cruzamientos — es decir, más cable entre mecanismos, más tubo, más cajas y más horas de mano de obra para replicar una lógica que se inventó cuando no existía otra forma de hacerlo. Súmale un termostato por cada zona de clima, un mecanismo (con su marco, su caja y su cableado) por cada función, y la imposibilidad de cambiar nada después sin abrir rozas.

Esa es la tecnología con la que, en pleno 2026, se siguen entregando la mayoría de viviendas, hoteles y promociones. No porque sea mejor: porque es la costumbre.

 

Lo que desaparece del presupuesto al proyectar con domótica

Con un sistema cableado como Loxone, la lógica cambia de raíz: los pulsadores no cortan la corriente de las cargas, solo dan órdenes por el cable de bus, y toda la potencia se gestiona centralizada desde el cuadro. Las consecuencias en el presupuesto, partida por partida:

1. Cableado: se acabaron las conmutadas y los cruzamientos

El cableado eléctrico de interruptores se sustituye por completo por cable domótico BUS, únicamente se mantiene el cableado de fuerza de enchufes y las vueltas de las luminarias a los actuadores («interruptores domóticos»).

Encender la luz del pasillo desde tres puntos ya no exige tres mecanismos interconectados con su cableado cruzado: exige tres pulsadores sobre el mismo cable de bus — y si mañana quieres que uno de ellos haga otra cosa, se cambia por software, sin tener que hacer nuevas rozas en la pared. El resultado en obra: menos metros de cobre, menos tubo, menos cajas de registro y un esquema eléctrico radicalmente más simple de diseñar y de construir. 

2. Termostatos de clima: partida eliminada

En una vivienda convencional con aire zonificado, cada zona lleva su termostato — con su precio, su cableado y su estética (la del fabricante del aire, que rara vez coincide con la del proyecto). En una vivienda Loxone, esa partida se suprime entera: la sonda de temperatura va integrada en el propio pulsador Touch de cada estancia, y el control del clima lo hace el sistema. Menos aparatos en la pared, mejor estética y una partida completa que sale del presupuesto.

3. Mecanismos, uno hace el trabajo de varios: entre un 20 y un 40 % menos

Un único pulsador Touch gestiona iluminación, persiana, clima y escenas de la estancia — funciones que en una instalación convencional exigen varios mecanismos con sus marcos, sus cajas y su cableado individual. En la práctica, una vivienda proyectada con domótica necesita entre un 20 y un 40 % menos de mecanismos. En viviendas premium, donde el mecanismo elegido no baja de 40-80 € el punto, esa reducción es una partida muy visible. Y la pared queda limpia, lo que nos hace ganar en elegancia, diseño y funcionalidad. Además, el cliente en su día a día lo agradece por la sencillez de manejo.

4. Distribución eléctrica optimizada

Al centralizarse la lógica en el cuadro principal, se reducen los cuadros secundarios y las derivaciones repartidas por la vivienda: menos material, menos complejidad para el electricista y menos puntos donde algo puede fallar.

5. Mano de obra eléctrica/Clima: menos horas y menos errores

Cablear pulsadores a un bus es más rápido y más sencillo de ejecutar que montar decenas de conmutadas y cruzamientos. Y hay un ahorro que no aparece en el presupuesto pero sí en la obra: los cambios de última hora del cliente («esta luz quiero encenderla también desde aquí») pasan de ser un problema de rozas y repasos a ser diez minutos de configuración. Cualquier arquitecto sabe cuánto vale eso en la fase final de una obra.

Esta flexibilidad de poder programar lo que hace un pulsador en cualquier momento de la vida de una vivienda, sin obras, es una gran ventaja también.

Como también hemos dicho, los termostatos del fabricante desaparecen, menos coste en aparatos, menos mano de obra de instalación de tubos y cableado.

¿Cuánto cuesta hoy la domótica en obra nueva?

Con las partidas eliminadas ya sobre la mesa, pongamos el precio bruto en contexto. Una instalación domótica completa suele representar entre el 2 y el 5 % del coste total de construcción. Por alcance, podemos estar en estas cifras:

  • Instalación base (iluminación, con base para crecer): 2.000- 6.000 €
  • Instalación esencial (iluminación, persianas y clima): 8.000-12.000 €
  • Instalación completa (+ seguridad, gestión de energía y fotovoltaica, accesos): 14.000-30.000 €
  • Vivienda premium (integración total, audio multiestancia, piscina, vehículo eléctrico, gestión energética avanzada): 25.000-60.000 €

En una vivienda de 400.000 €, una instalación de 20.000 € es el 5 % del presupuesto — menos de lo que muchas veces se destina solo a la cocina. Con una diferencia: la cocina no te devuelve dinero cada mes. (en siguientes artículos ampliaremos este punto con el desglose completo en nuestra guía de precios de domótica)

Resultado final, honestamente: no es gratis, pero cuesta mucho menos de lo que se presupuesta

Seamos claros, porque en este artículo no queremos vender humo: el ahorro en esas partidas no cubre el 100 % del coste del sistema domótico. Pero reduce el coste neto de forma muy sustancial — y lo que queda por encima no es un gasto: es la única partida del presupuesto que trabaja todos los días (gestión energética automática, sombreado inteligente, clima por presencia) y que sigue devolviendo dinero en la factura durante toda la vida de la vivienda, y desde el minuto uno, por revaloración del inmueble. En nuestro artículo sobre Loxone y el ahorro energético explicamos en detalle.

El ahorro energético, partida por partida

Tres datos del propio Loxone enmarcan el problema mejor que cualquier discurso: los edificios concentran el 44 % del consumo energético global, la mitad de esa energía se desperdicia, y un 30 % se puede ahorrar con gestión energética inteligente en cualquier edificio (La Gestión Energética del futuro ya es presente – LOXONE). Es decir: el edificio convencional que se entrega hoy nace desperdiciando la mitad de la energía que consume.

¿Y de dónde sale exactamente ese dinero que la domótica devuelve cada mes? De cuatro sitios. Los rangos combinan nuestra experiencia con los casos que documenta el propio fabricante: Loxone publica proyectos reales con reducciones de la factura eléctrica anual del 20-30 % mediante gestión energética, y de más del 40 % en edificios donde el control inteligente del clima sustituyó a la gestión manual. Referencias | LOXONE

Climatización: entre un 18 y un 40 % menos de consumo anual. Es la partida reina, y más en nuestro clima: control por presencia y por zonas (no se climatiza lo que no se usa), y las persianas trabajando como escudo térmico. En euros, para una vivienda media puede rondar entre los 350-900 €/año.

Iluminación: entre los 120-250 €/año. Apagados automáticos, sensores de presencia, escenas eficientes y aprovechamiento de la luz natural.

Gestión térmica del sombreado: entre los 150-300 €/año. En Sevilla esto no es teoría: en verano las persianas bajan solas en las horas de radiación y le quitan trabajo al aire acondicionado; en invierno suben para captar el sol gratis.

Optimización fotovoltaica: entre los 250-600 €/año. Si hay placas, la domótica activa los consumos cuando la instalación produce (termo, clima, carga del coche), aumenta el autoconsumo real y reduce el vertido a red a precio de saldo.

Ejemplo integrado — vivienda de 140 m² en Sevilla: instalación domótica de entre los 7.000-18.000 € según alcance, con un ahorro anual total puede oscilar entre los 870-2.050 € sumando las cuatro partidas.

La amortización: entre 5 y 10 años (y a partir de ahí, ahorro neto!)

La cuenta es sencilla: amortización = coste de instalación ÷ ahorro anual. Con los rangos anteriores:

Escenario Inversión Ahorro anual Amortización
Instalación intermedia ~12.000 € ~1.600 € ~7,5 años
Instalación avanzada ~20.000 € ~2.050 € ~10 años

¿Y si al coste de instalación le restamos primero las partidas eliminadas del presupuesto eléctrico/Clima, como hemos visto arriba? La amortización real baja de esos plazos. Pocas partidas de una obra pueden decir que se pagan solas dentro de la vida útil de la vivienda — y la domótica bien proyectada, sí.

La revalorización: la vivienda vale más desde el día de la entrega

Queda la tercera vía de retorno, y es la que más interesa a promotores y a quien construye pensando también en el patrimonio. Aquí no hace falta creernos a nosotros — hay datos oficiales:

El Banco de España, en un informe de 2025 que analiza más de un millón de compraventas, cifra en un 9,7 % de media la prima de precio de las viviendas altamente eficientes (calificación A o B) frente a las menos eficientes — y señala que esa prima es mayor en zonas con más necesidad de climatización (como Sevilla) y crece cuando sube el precio de la electricidad. ¿Influye la eficiencia energética en el precio de la vivienda en España? – Documentos Ocasionales – Análisis económico e investigación – Banco de España, 2025.

En la misma línea, un estudio de IESE y Accumin sobre más de 240.000 propiedades tasa el incremento en un 1,3 % de media por cada letra de mejora en la calificación energética. La eficiencia energética impulsa el valor inmobiliario | IESE Insight.

¿Y qué tiene que ver la domótica? Todo: la gestión energética inteligente — clima por zonas y presencia, sombreado automático, optimización de la fotovoltaica — es una de las palancas más directas para situar una vivienda de obra nueva en esas calificaciones altas y, sobre todo, para que la eficiencia sobre el papel sea eficiencia real en las facturas, que es lo que el comprador comprueba. A eso se suma lo que los estudios aún no capturan del todo: la diferenciación comercial de entregar una vivienda tecnológicamente moderna en un mercado donde casi todas las promociones ofrecen lo mismo.

Sobre una vivienda de 350.000 €, esa prima del 9,7 % son unos 34.000 € de valor — una cifra que por sí sola supera el coste de la instalación domótica en la mayoría de escenarios.

Y para el promotor y el hotel, no debe haber

dudas

Promociones de viviendas: la vivienda domotizada se diferencia en un mercado donde todas las promociones ofrecen lo mismo, y la revalorización que acabamos de ver juega directamente a favor del margen: un sobrecoste de instalación contenido frente a un precio de venta superior y una absorción más rápida. Con nuestra línea SimanTEK Smart Building domotizamos promociones completas con procesos ágiles y repetibles.

Hoteles y restaurantes: aquí la domótica ni siquiera necesita el argumento del ahorro en instalación — se defiende sola con la cuenta de explotación: clima que no funciona en habitaciones vacías, iluminación gestionada, monitorización de consumos por zonas. No es teoría: Loxone publica casos de gestión energética en cadenas como McDonald’s o Decathlon y en hoteles de toda Europa. Referencias | LOXONE. La inversión compite directamente contra la factura energética de cada mes.

En resumen

La domótica en obra nueva no es un gasto adicional: sustituye partidas ineficientes del presupuesto eléctrico y clima, reduce el consumo cada mes, se amortiza en 5-10 años y revaloriza la vivienda desde la entrega. La conclusión con la que trabajamos cada día, y que nos gustaría que calara en el sector: construir sin domótica en 2026 es entregar una vivienda obsoleta desde el primer día.

Sobre la inversión en Domótica, queremos recalcar:

«No compares mi precio contra cero: compáralo contra todo lo que ya no tienes que
comprar ni instalar.”

«Es la única partida de la obra que se paga sola dentro de la vida de la vivienda.»

«El día que se escritura, la domótica ya ha devuelto la inversión — todo lo demás es ganancia.»

 

 

Preguntas frecuentes

¿En qué fase del proyecto hay que decidir la domótica?

Cuanto antes, más se ahorra: el máximo aprovechamiento (cableado simplificado, partidas eliminadas) se consigue proyectando desde el plano. Nos integramos con el equipo de arquitectura en fase de proyecto, definimos la instalación y preparamos la documentación técnica.

¿Complica la obra al resto de industriales?

Al contrario: el esquema eléctrico es más simple que el convencional y el electricista trabaja con nuestro proyecto y nuestro apoyo directo. Llevamos años coordinándonos con instaladoras eléctricas que jamás habían cableado domótica — y repiten.

¿Y si el cliente final no quiere «tanta tecnología»?

La domótica bien diseñada es invisible: la casa funciona sola y los pulsadores de la pared se usan como toda la vida. La diferencia es que detrás hay un sistema que ahorra energía y admite crecer — no un manual de instrucciones.

¿En cuánto tiempo se amortiza la domótica?

Entre 5 y 10 años en los escenarios típicos, según alcance de la instalación y hábitos de uso — y menos si se descuentan las partidas del presupuesto eléctrico que la domótica elimina en obra nueva. A partir de ese punto, el ahorro energético es neto durante toda la vida de la vivienda.

¿Hacéis el cálculo comparativo para un proyecto concreto?

Sí, y es nuestra propuesta favorita para arquitectos y promotores escépticos: nos pasáis el proyecto eléctrico convencional y os devolvemos el comparativo con partidas eliminadas y coste neto real. Los números convencen más que nosotros.

¿Estás proyectando una vivienda, promoción u hotel?

Mándanos el proyecto y te preparamos el comparativo de coste neto real — sin compromiso. Que la decisión se tome con los números de verdad encima de la mesa.